Impresoras 3D contra el COVID19

Noticia enviada por Universidad Pontificia Comillas

La crisis sanitaria del coronavirus ha hecho que muchas instituciones se pongan en marcha para colaborar en la protección de los sanitarios que están enfrentándose al virus desde las trincheras. Desde mascarillas o batas, hasta equipos de protección elaborados con impresoras 3D. Este es el caso de Comillas ICAI, que ya ha empezado a fabricar viseras y salvaorejas gracias a las impresoras 3D de la universidad.

La universidad ha impulsado esta iniciativa junto a la asociación estudiantil ICAI3D con la coordinación del profesor mariano Jiménez. Carlos Rubio, presidente de esta asociación y alumno colaborador, indica que “ante la difícil situación que estamos viviendo ahora vimos la necesidad de poner en marcha los medios de fabricación aditiva de la universidad. Para ello contamos con el apoyo de profesores para mover esta iniciativa y utilizar ocho máquinas de la universidad, más otra donada por la asociación Unify, que en total permiten la producción de alrededor de 400 equipos de protección (EPI) a la semana. En concreto, 250 viseras y 140 salvaorejas. Con el objetivo de evitar riesgos y poniendo siempre la seguridad personal por delante, Comillas ha distribuido siete impresoras a los alumnos que colaboran en la asociación ICAI3D. De esa forma, los estudiantes fabricarán soportes para pantallas protectoras siguiendo las normativas y los modelos homologados por la Comunidad de Madrid.

El material fabricado se distribuirá en hospitales y farmacias de las zonas donde vivan los alumnos las cuales, a su vez, lo destinarán a aquellos lugares en que se precisaban de la forma más inmediata bajo la coordinación de COVID-19 MAKERS, punto de encuentro de ingenieros y personas con impresoras 3D que pretenden colaborar de forma eficaz. Rubio dice que «la organización es a nivel local: cada uno se coordina con su grupo local de coronavirusmakers y atiende según la demanda que haya». respecto a los destinatarios, Rubio matiza: «las viseras ya no las suelen aceptar en hospitales por falta de homologación, pero sí que las piden de parte de cualquier otro sector (policía, residencias, farmacias, panaderías…). Los salvaorejas, por contra, no requieren ningún certificado y están teniendo mucho éxito».