Luces y sombras en la cooperación china

La COVID-19 está generando un tsunami global sanitario, económico y social, pero también está afectando al equilibrio de bloques y a la manera en la que ya se conciben y concebirán las relaciones internacionales. El mejor ejemplo es el de China: se está recrudeciendo la “guerra fría” que ya libraban estas dos potencias, ahora ampliada por las acusaciones de Trump, ahora suavizada por los intentos de “soft power” y marketing político de China.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Comillas ICADE), ha analizado todo esto en un reciente artículo, que afirma que los esfuerzos chinos por llevar a cabo una “diplomacia de mascarillas” podría volverse en su contra en un momento en el que los líderes chinos “han querido exhibir su liderazgo en un momento en el que Estados Unidos no ha mostrado ninguna voluntad de cooperación internacional”, según Wirth.

La profesora hace referencia a la Ruta de la Seda que reestablecería el vínculo comercial y cultural entre Oriente y Occidente, al ofrecimiento de ayuda de China en la lucha contra el nuevo virus y en el desarrollo de la vacuna, y repasa alguna de las acciones que el país asiático ha llevado a cabo, como el envío de respiradores a Italia, de equipos de protección médica a África o Estados Unidos o de mascarillas a España, lo cual gozó “de amplia cobertura mediática”. Pero todo esto se ha encontrado con problemas que están minando la credibilidad china.

Alguna de las partidas de mascarillas o tests que llegaron a España, Turquía, Holanda o Reino Unido han sido defectuosas, hay países que han rechazado ayuda de multinacionales tecnológicas chinas por miedo al espionaje. “Estas acciones comprometen la fiabilidad de las empresas chinas a largo plazo y podrían causar caídas de exportaciones y cierres de empresas, que lastimarían a las clases medias y trabajadora locales”, escribe Wirth.

Pero el mismo problema diplomático y económico podría sufrir Estados Unidos con las decisiones de su presidente. Donald Trump canceló el envío de material médico con el argumento de que los americanos lo necesitaban más, y congeló la financiación estadounidense a la Organización Mundial de la Salud –China respondió con la donación de 30 millones de dólares–, mientras Alemania y Francia le acusaban de desviar a Estados Unidos cargamentos de material sanitario ya comprado por los europeos.